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19 sept. 2013

Reseña: El chamito de rulos, de Daniel J. Oropeza

Título: El chamito de rulos
Autor: Daniel J. Oropeza
Año de publicación: 2013

Sinopsis: Eres Sebastián y estás sumergido en una mundo extraño tienes sexo con luces y te encuentras con chicos ciegos y mudos al salir de fiesta. Cuando te lo ligues y te lo lleves a casa, las cosas terminarán saliendo de otra manera de la esperada cuando lo descubras al día siguiente muriendo en un rincón de tu habitación. Ya luego no podrás sacártelo de la cabeza: ¿por qué se ha asesinado? ¿Por qué justo el día en que se conocen? ¿Acaso eres tan malo teniendo sexo...? Y ya luego no podrás vivir sin sacarte eso de la cabeza.

Me ha costado escribir esta reseña, es cierto. Cuando terminé la novela simplemente me costó creer que hubiese acabado, una sensación extraña en la boca del estómago y varias preguntas sin respuesta quedaron flotando en el aire; Dan tenía razón en su advertencia, la historia es tramposa y la segunda parte te descoloca un poco, sólo un poco. Llegando al final varias interrogantes obtienen su justa respuesta, mientras al último te plantean la mayor de todas y te dejan ahí, queriendo saber más.

Pero estoy empezando por el final, mejor vamos ordenados para que no se pierdan y miren que aquí es fácil perderse. Tenemos ante nosotros 159 páginas narradas en segunda persona, divididas en tres partes que comienzan con la cita que alǵun otro libro.

Nos muestra la Venezuela del año 2053, un futuro que se nos hace muy familiar puesto que «podría ser...»; ya no hay libros, los pocos que aún conservan ejemplares son considerados frikis, como Andrea, la mejor amiga de  Sebastián, estudiante de filosofía que comparte piso con el protagonista.

La vida de Sebastián hasta antes «de...» es más o menos normal, pero todo se enreda la noche que conoce a Damián, o más bien, la mañana siguiente; primero el shock, luego la interrogante «¿por qué?». Comienza a investigarlo, ¿quién era? ¿Siempre había sido mudo? ¿Por qué no hablaba? Y las respuestas que obtiene no son del todo satisfactorias, tan distintas entre sí que sólo consiguen hundir a Sebastián en un laberinto, hasta el momento, sin salida.

Todo no parecerá más o menos normal, hasta la segunda parte. Como dije antes, me descolocó. Esta es la parte, probablmente, más extraña de la novela, cuando se intercala el «hilo central» con otras historias donde el personaje principal también es Sebastíán, es una constante desde entonces y sólo al final sabremos el por qué. No quiero hablar más, puesto que deberán leerlo ustedes mismos.

Y la tercera parte, nos encontramos con Sebatián «atrapado» en sí mismo, literalmente. Pero no está solo, Damián lo acompaña, luego se sumaran dos personajes más para completar el cuadro y revelarnos buena parte de las interrogantes. Acá se viene la parte metafísica del asunto, con menciones a Dios, al alma y demás.

Es una historia bastante desinhibida, con varios matices y muy dinámica; aunque en algunos casos, quiźas, se nos puede hacer lenta, pero eso contribuye a aumentar el suspeso. No hablaré del final, puesto que comencé por explicar qué me provocó este. También he omitido varias cosas aquí, soy muy consciente de ello y es aproposito, simplemente no he querido adelantar tanto; es una novela que merece ser leída directamente, más que ser contada o explicada.

¿Te gustó? ¿He picado tu bichito de la curiosidad? Puedes decargar el libro en diferentes formatos electrónicos en el blog de Daniel.

Sobre el autor

Daniel J. Oropeza, joven, aún menor de edad, escritor venezolano. Se inicio en la literatura con la saga Harry Potter y actualmente tiene publicados un puñados de fanfics, algunas antologías de cuentos y novelas, juntos con otros tantos proyectos en curso.
Por la cantidad de publicaciones y la calidad de éstas, es un escritor bastante prometedor. Colabora aquí en la Cueva del Escritor, siendo redactor y diseñador. Dice no considerarse para nada interesante y para nada famoso. Pueden visitar su blog Ratonera de un cuasi-escritor.

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