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29 oct. 2014

Reseña: «La niebla», de Stephen King

Título: La niebla (en el idioma original, Skeleton Crew).
Autor: Stephen King.
Año de publicación: 1985.

Sinopsis: El maestro se supera a sí mismo... en aterrar. He aquí una serie de historias -unas horripilantes por su extravagancia; otras, tan terroríficas que disparan el corazón- que son el producto más acabado de una de las más poderosas imaginaciones de nuestro tiempo.

En estos días, en la mayoría de los países, se están preparando las festividades dedicadas a los espíritus del más allá, a los parientes y amigos que ya se han ido. Mientras que en sitios anglosajones es popular el Halloween (31 de octubre), en América Latina y algunos otros lugares lo más común es celebrar el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de Muertos (2 de noviembre). Por supuesto, algo típico en esas fechas son los relatos que exploran lo más recóndito y horrendo de la imaginación humana, entre mito y leyenda urbana, con tal de arrancar algunos sustos. Y en esto el señor King es uno de los expertos.


Este libro es una colección de relatos cortos, comenzando con aquel que da nombre al volumen, La niebla, narrado por un hombre que salió de compras con su hijo y el supermercado al que llega se convierte en su refugio debido a extraños acontecimientos que, poco a poco, va sumiendo a la gente en el miedo y la histeria, todos ellos cubiertos por una neblina por demás sobrenatural.
Eso fue cuando empezó a oscurecer… pero no: no lo digo bien. Lo que pensé en aquel momento no fue que estuviera oscureciendo, sino que se habían apagado las luces del súper. Un rápido reflejo me hizo elevar la vista hacia los fluorescentes, y no fui el único en eso. Y al principio, hasta que recordé el corte de fluido, tuve la impresión de que a eso se debía el cambio de luz. Pero entonces caí en la cuenta de que los tubos habían estado apagados todo el tiempo, sin que por eso notásemos oscuridad en el local. Y luego lo comprendí, aun antes de que empezaran a gritar y a señalar los que se hallaban junto al ventanal.

Llegaba la niebla.
El segundo relato, El mono, es contado por otro hombre, ya adulto, que en su infancia sufrió por los peculiares sucesos alrededor de un muñeco en forma de mono con platillos. El siniestro juguete, de alguna forma, ha vuelto, y este hombre está decidido a no dejarse vencer.
Cuando Hal Shelburn lo vio, cuando vio que su hijo Dennis lo sacaba de una maltrecha caja de cartón que había ido a parar al fondo de uno de los aleros de la buhardilla el horror y el desaliento le invadieron con tal fuerza que estuvo a punto de soltar un grito. Se llevó una mano a la boca, como para rechazarlo, y... y lo arregló fingiendo que tosía en el puño. [...]
Por último, El atajo de la señora Todd no es precisamente terrorífico, según la humilde opinión de su servidora, sino que se concentra más en el misterio de una mujer a la que le encanta conducir y aún más hallar atajos. ¿Qué pasa con esa mujer al cabo de un tiempo? Eso se queda en el aire, el lector puede imaginar cualquier cosa, aunque un par de detalles sí que son escalofriantes, o al menos eso da a entender el narrador, un conocido de la señora Todd.
—Ophelia fingía que se trataba de un juego, pero era importante para ella. Tan importante como lo que más —e hizo un ademán con el que, creo yo, quería referirse al marido —Tenía atestada de mapas la guantera del pequeño Mercedes, y también los había detrás, en el espacio donde los coches normales llevan el asiento trasero. Algunos eran mapas de los postes de gasolina; otros, páginas que había arrancado del Atlas de Carreteras Rand-McNally; pero además tenía rutas de las guías de excursiones por los Apalaches, y hasta mapas del Servicio Topográfico. Pero no era el que los tuviese lo que me hacía pensar que para ella no se trataba de un juego; eran las líneas que había trazado en todos ellos para indicar los atajos que había seguido o, por lo menos, intentado seguir.
Para gente que apenas está empezando a conocer al señor King, este libro es una buena opción, debido a su extensión. Los relatos no tienen, obviamente, la intensidad que el autor suele imprimir en sus novelas, pero eso no significa que no carezcan de atractivo. De hecho, si hacen memoria, recordarán que en la última década se filmó una película basada en el primer relato y titulada, precisamente, La niebla.

Sobre el autor.


Stephen Edwin King (Portland, Maine, 1947) es un escritor estadounidense conocido por sus novelas de terror. Varios de sus libros han sido adaptados al cine. Su primera novela, Carrie (1973) fue la que lo catapultó a la fama. Desde entonces, su ascenso a los primeros puestos de las listas de best sellers es constante y prácticamente asegurado. Entre sus obras más famosas están El resplandorLa milla verdeMiseryEl cazador de sueñosLa Niebla y su serie La Torre Oscura.

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